miércoles, 15 de octubre de 2008




Al final del día suelo sentarme a "desimaginisarme", trato de ordenar en tan pequeña cabeza el mundo tan grande que día con día entra, en ese delicioso momento en que los huesos caen por su propio peso y los párpados se cierran para reflexionar. A veces un buen té y cuando estoy de suerte algún vaso de leche me acompañan. Saboreo y resaboreo cada instante, cada color, cada cuadro, cada expresión, cada paso, cada sorpresa. Al ritmo del ventilador esbozo sonrisas que me tranquilizan, me formatean y me preparan para el siguiente día.

4 comentarios:

Marcelo Dance dijo...

Paz interior que le dicen...
Algo a lo que todos aspiramos, pero muy pocos logran conseguir...
Saludos Mónica!

Alejandro Bercini dijo...

No quiero "desimaginisarme", pero bueno, sucederá cuando cierre los ojos para dormir, aunque en realidad solo da paso a otra "imaginisación", donde nos construimos a nosotros mismos, el nuevo mundo, las luces de colores, olores no perceptibles pero presentes.
ADemás, que difícil ordenar un mundo tan grande en un instante antes de abrazar a morfeo.

Saludos desde Wonderland.

mon von dijo...

esta desimaginisación no es quedarme con nada, es kedarme con la selección del día, como dice marcelo conseguir un poco de paz. Es una selección rápida que hace el recuerdo, para como dice alejandro empezar la construcción de los sueños.

:)

Beauséant dijo...

es un buen sistema, no hay nada mejor que un vaso de leche y unas galletas para poner en orden el día y coger un poco de fuerzas para el siguiente...