martes, 14 de octubre de 2008

Los amigos esperan en la mesa de siempre,
entre ellos él.
Todos hablan pero él está detenido en su tiempo.
Mi lente lo observa desde lejos,
el viento le acaricia el cuerpo,
le enfría el pedacito de rodilla que se asoma
por el agujerito del pantalón,
a sus labios los calientan pequeños sorbos de café,
en su mano izquierda un cigarro,
sus ojos van de un lado a otro sobre una hoja de papel.
Me parece hermoso,
me acerco saludando con una sonrisa que fijo en él,
bajo la guardia, quiero revolverme en su locura,
no quiero tener salvación,
estoy segura que me voy a enamorar de él.

1 comentario:

enrique ponce mendoza dijo...

lindo, me gustó.

atrapaste el tiempo de una forma única.

ciao.